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viernes 17 de julio de 2009

REFLEXIONES SOBRE LA VERDAD

Gandhi en perspectiva "Vendrán generaciones, puede ser, que difícilmente crean que un hombre como este caminó alguna vez en carne y sangre sobre la tierra." -Albert Einstein Los historiadores suelen cristalizar la cás­cara de los grandes hombres en torno de alguna de sus obras cruciales, y dejan tras­papelada la pulpa de su existencia integral como si apenas importara: Mohandas K. Gandhi no se salvó de semejante escamo­teo. Se lo reconoce como político y estratega partidario de la no violencia para conquis­tar la independencia de la India dominada por el Imperio Británico durante la prime­ra parte del siglo XX. Pero su influjo in­temporal y magnífico como sembrador es­piritual, activista visionario y paladín ético no ha merecido una apreciación análoga. Tanto sus compatriotas en una India ac­tual nuclearizada y propensa a la guerra total con Pakistán, como quienes tienen debilidad por las rutinas imperiales, prefie­ren inmovilizarlo en el bronce y pasan por alto su dimensión de arquetipo revolucio­nario inclasificable. Como era un indivi­duo religioso ajeno a los mitos del capita­lismo y del comunismo, se lo confinó en un mausoleo, como efigie, a fin de atenuar su incómoda y desafiante estatura huma­na. La fortaleza de la verdad (satyagraha) guió los rumbos de Gandhi tanto durante sus primeras luchas en Africa del Sur como en toda la epopeya emancipadora de la in­dia, a la par de la no violencia (ahimsa). Su macroproyecto era la autonomía socio-po­lítico-económico-cultural (swaraj, o liber­tad). Pero fue todavía más lejos y bautizó su enorme desafío justiciero, su movimien­to de multitudes, como sarvodaya. Un si­nónimo de "bienestar para todos". Este otro término por él inventado unía dos palabras sánscritas: sarva (que significa "todo") y udaya (que quiere decir "elevamiento", bie­nestar o prosperidad). Decía: "Se trata de valores humanos, de un desarrollo indivi­dual siempre consistente con su uso para el desarrollo de la sociedad; la promoción del altruismo en el grado más elevado; la inte­gración del individuo con la sociedad; el elevamiento de la sociedad humana entera hacia el plano más alto de la existencia donde el amor y el trato limpio jueguen pa­peles cruciales: tales son las características predominantes de sarvodaya". Muchos de los que suelen denominarse hoy "no vio­lentos" en las tribunas proselitistas, ni si­quiera conocen los desafíos profundos de ese ideal. Un estadounidense, David Henry Thore­au, y un ruso, león Tolstoi, fueron impor­tantes inspiradores de la monumental tarea emprendida por Gandhi en su amor, su de­ voción y su entrega a la causa de la justicia suprema REFLEXIONES SOBRE LA VERDAD

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